Menos policía y más educación.
En estos momentos escucho y hace un segundo he visto pasar a una pequeña muchedumbre de estudiantes, dicen, que se dirigen a la Plaza de España para demostrarle a los congresistas del Mobile Congress que ésta es una ciudad a la que no les interesa volver el año próximo a dejarse la pasta si saben lo que les conviene. Vienen de destrozar el centro de la ciudad, como les permiten hacer de forma periódica desde hace tiempo.
A estas alturas no se muy bien que motivo les mueve a hacer esta huelga (por cierto ¿alguien sabe cómo se hace una huelga cuando no se trabaja?) salvo el de las hormonas revueltas típicas de la juventud que en otras épocas se solucionaba con un año dando barrigazos -y trasegando calimocho- en la mili. ¡Ojo! No digo que no haya motivos para quejarse, yo mismo almaceno unos cuantos centenares en la despensa. El último: la multa que me ha caído por entregar fuera de plazo dos impresos del IVA, a pesar de que uno de ellos era negativo y el otro sin actividad ¡y Cristiñaki en Washington sin soltar la pasta!. Pero la fecha estaba clara y yo la cagué, asi que… ajo y agua, como dicen los castizos.
Fíjense ustedes que, de todas formas, mis problemas como autónomo nunca han movido la solidaridad de ningún colectivo y por otra parte no creo que consiguiera convocar una manifestación a la que ni yo mismo aseguraría poder asistir ¡por falta de tiempo, obviamente!. Así pues, me desahogo dándole patadas a un maniquí al que he vestido con la típica y caricaturesca indumentaria funcionarial (ya saben, manguitos y gorrilla). Ahora he añadido a mi colección para golpear a un Cristiñaki y un Toxo, el sindicalista rico. Y me faltan un montón, entre ellos un Anonymous y un perroflauta. Más que nada porque me barrunto que estos últimos protestan porque en algo han de pasar el rato.
Me permito, por lo tanto, preguntarles a estos jóvenes que protestan: ¿Exactamente qué coño queréis? ¿Es que de repente os habéis dado cuenta de que la vida es dura y de que no hay justicia? ¿Y porque ahora sabéis que la vida no es como la explicaba Walt Disney creéis que tenéis licencia para jorobar al resto del mundo?
Me enternecen los mantras a los que se aferran, como éste: “Menos policía y más educación”.
Creo que ninguna otra frase podría definir mejor la situación, ya que si estos chavalitos tuvieran más educación estarían en clase preparándose para el duro futuro que les espera, y si estuvieran en clase -aunque fuera pasando frío- no tendrían tiempo para romper el mobiliario urbano y la policía podría dedicarse a perseguir atracadores, o lo que sea que hagan habitualmente.
Yo, como ya he escrito por aquí alguna vez debo echarle regularmente un vistazo a las redes sociales de cierto centro estudiantil y por tanto debo leer las perlas de sabiduría que comparten y se repiten a si mismos como si fueran salmos que mágicamente arreglarán sus vidas.
Y me sigo diciendo que, a este paso, vamos mal. Muy mal.